Este fin de semana finiquitado no me ha dejado disfrutar de ninguna descarga sexual capaz de aliviarme. O, por si os gusta más así, no he conseguido meterla en caliente, aunque la verdad tampoco lo he intentado lo deseable.
Tenía ganas de sexo, como casi siempre, pero no me encontraba con ánimos para salir a buscarlo y pasarme las noches en vela de tugurio en tugurio gastándome un pastón de escándalo y mermando mis reservas físicas esquilmadas por tanto trabajo. Será por eso, que esta mañana mis ojos están clavados en Paula, mi compañera de oficina y estoy aquí, más distraído y disperso que el guardaespaldas de Jessica Alba en un día de playa.
Esta mañana, al llegar, se ha quitado el abrigo largo y debajo han aparecido unas interminables piernas, una falda apretada y una camiseta blanca, de esas que marcan hasta la retenciones de IRPF que le hicieron el mes pasado a la pobre chica. Sus movimientos, al sentarse, al levantarse me permiten, en ocasiones, llegar a ver o a intuir hasta buena parte de sus muslos, morenitos y bien torneados. Durante todo el rato estoy en erección intermitente y creo que voy a tener que hacer algo antes de que me de un pasmo.
Estoy por asegurar que Paula me recuerda intensamente a aquella chica del instituto, aquella compañera de 3º de BUP, Mª José, una piba delgada, con el pelo largo de color castaño claro. Sus ojos verdes y su leve dulzura eran tan impresionantes como sus tetas, las cuales nunca vi pero si conseguí acariciar y amasar varias veces. Cada vez que teníamos ocasión, faltábamos a clase e íbamos en busca de un rincón, normalmente en los lavabos. Una vez allí, jugueteábamos con candor y picardía ahora irrepetibles. Empezábamos por hacernos cosquillas, de broma, y acabábamos ella con mi polla hinchada en su mano y yo con mis dedos dentro de su camiseta o de sus braguitas. Fue una relación curiosa e inolvidable: nunca salimos juntos, ni siquiera con otros amigos o colegas del insti, nunca follamos, ni siquiera llegó a chupármela. Sin embargo, jamás olvidaré la calidez de sus manos jugando con mi miembro, masturbándome y siempre con sus risas de fondo. Tampoco puedo pasar por alto aquellos pechos duros y redondos, con pezones puntiagudos que siempre me llamaban desde el mismo momento en el que sonaba el timbre para entrar a clase.
Ahora Mº José sólo es un recuerdo intenso pero ya lejano. Pero Paula si está ahí mismo mientras escribo este post. Levantándose de su asiento, paseando sus piernas y ofreciéndome una grata y morbosa promesa para reeditar juegos prohibidos. Algo tendré que intentar, porque lo del sexo en la oficina ejerce en mí un irrefrenable efecto llamada. Mañana os contaré…
VER MÁS GALERÍA DE FOTOS DE ESTA CHICA DESNUDA
RECOMENDADOS
El erotismo al alcance de tu dedo
8 de Agosto: Día Internacional del Orgasmo
La industria erótica también hace Networking
I Salón Internacional Erótico de Euskadi
Los Jóvenes Políticos se Muestran Partidarios de la Pornografía según quedó de manifiesto durante...
Se convoca el primer concurso de relatos eroticos en catalán
La Feria “Sexe en Català” se celebrará el último fin de semana de marzo, en Fira de Manresa
Sexo a solas y sexo en compañía